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DISCURSO DEL PRESIDENTE DE CIMAS, ELBIO LAXALTE TERRA, EFECTUADO EN UN FORO MASONICO EN LISBOA - PORTUGAL PDF Imprimir Correo electrónico

Queridos Hermanos y Hermanas,

Es una gran alegría venir frente a Uds. hoy en tanto que Presidente de CIMAS, participando en este importante Foro masónico. Y deseo agradecer la invitación así como la oportunidad de presentar sus características principales, como reflexionar acerca de su trabajo hacia el futuro.

Quiero referirme brevemente sobre la situación actual de la masonería, y el significado que tiene CIMAS hoy para el entorno masónico regional, para explicar también la importancia de este proyecto para el concierto masónico internacional.

Mucho se viene hablando y debatiendo desde hace unos años a esta parte, sobre la "crisis masónica". Se considera en general, que la masonería universal está pasando globalmente por un período crítico, donde una de sus características más visible aunque no la más importante, es la pérdida de efectivos acelerada y el progresivo aumento de la edad media de los masones; acompañado de una excesiva fragmentación, pérdida de capacidad de propuestas, y una baja generalizada de la calidad tanto en los estudios como en los nuevos ingresos de miembros. Por ejemplo, generalmente hablando, los intelectuales ya no ingresan en nuestra Institución como lo hacían hace 100 años. En muchos círculos, ya no es prestigioso estar en nuestra Orden.

En alguna oportunidad hemos dicho que ese proceso es similar al ocurrido a principios del siglo 18. En aquel momento había una masonería que estaba declinando lentamente, pues la época le estaba pasando por arriba y ella tenía enormes dificultades de adaptación. Y la época hizo surgir una nueva masonería que ya anidaba en la antigua entre los "masones aceptados", donde debemos recordar en particular a Elias Ashmole en la última mitad del siglo 17. Este proceso de readaptación masónica duró alrededor de 50 años, y fue exitoso pues recreó una institución que ha estado presente por tres siglos y ha marcado de manera significativa nuestra historia.

Hoy tenemos una masonería que viene declinando encerrada en viejos moldes obsoletos que le cuesta romper, por un lado, por el otro, una masonería emergente que intenta – de manera no siempre clara - también adaptarse al nuevo mundo.

Algunos de esos moldes masónicos obsoletos son:

  • la negativa a considerar a la mujer como válida para la iniciación masónica;
  • la prohibición de debatir de religión y de política y más generalmente, todo asunto de interés social y gubernamental;
  • la obligatoriedad en la creencia en un principio creador, en la inmortalidad del alma y muchas veces en un dios revelado;
  • el trabajar en presencia de un libro sagrado;
  • la negación de la condición masónica de aquellos que no practican este modelo;
  • un excesivo encierro en unas concepciones espiritualistas y herméticas con pocos nexos con la comunidad;
  • en otros casos, también una excesiva politización;
  • en otros casos, aun, una excesiva inclinación sobre la beneficencia o la obra filantrópica.
  • Y, en otros casos todavía, una política de encierro al interior de los Templos, como huyendo de las inclemencias de un mundo y un tiempo en que nos toca vivir, pero que nos cuesta comprender en todas sus significaciones.

 

Y algo algo aun más graves, en este período de incertidumbres, que es una progresiva dogmatización de las opiniones parciales, que hacen a la no aceptación de la pluralidad masónica, es decir, la no aceptación de la existencia de múltiples maneras de vivir la masonería, la mayoría de ellas válidas siempre y cuando mantengan un nexo con la tradición iniciática propiamente masónica, y sean éticamente aceptables. En esto al mismo tiempo, hay que ser cuidadoso: no todo lo que por ahí anda y se dice masónico resiste un análisis mínimo.

La masonería emergente, intenta resolver algunos o muchos de esos obstáculos, de manera más o menos programada, más o menos intuitiva. No siempre de manera exitosa, pues el combate doctrinario que ello implica, es de largo aliento y exige perseverantes esfuerzos y muchas veces hasta el coraje de osar ir a contracorriente.

Un ejemplo, a mi entender, pujante y con una fuerza intrínseca espiritual llamativa, y que va en el sentido de una respuesta global de renovación masónica lo constituye la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica – CIMAS.

Las potencias masónicas se vinculan entre ellas – en general - de tres maneras: una es la se vinculan a nivel individual, bilateral, con pactos o tratados o simplemente amistades interpotenciales informales.

Otras que prefieren vincularse a foros masónicos, que implican rasgos de acuerdos muy amplios, pero que también deja menos espacio para compromisos fuertes más allá de lo declarativo.

Por fin hay otras, aun pocas, pero en crecimiento, que son las que mantienen lazos programáticos entre ellas.

También es común ver una mezcla de los tres tipos de prácticas de manera simultánea.

CIMAS es un ejemplo del tipo de agrupamiento masónico ligado por un programa.

En el año 2002, a invitación de la GLADA de Brasil, 10 entidades masónicas elaboraron un programa de unidad que marca un aspecto muy importante de lo que es el proyecto de renovación masónica en curso.

Dicho programa encara los tres aspectos del trabajo masónico como una totalidad: el iniciático, el intelectual, y el cívico, respetando al tiempo la pluralidad de las potencias que la integran, y al no ser un organismo suprapotencial, sino una entidad interpotencial, está asegurada la libertad y libre albedrío de cada una de ellas en su gobierno y posiciones.

Esto naturalmente hace al equilibrio y respeto entre las potencias, pero eso también permite a CIMAS como entidad representativa de sus integrantes un amplio campo de acción, incluso en el campo internacional, como señalaremos más abajo.

Voy a tomar algunos minutos de su atención para detallar algunos aspectos relevantes de su Declaración de Principios, la cual está encabezada de la siguiente manera:

"1. La Francmasonería es una institución iniciática, esencialmente valórica, científica, filosófica, filantrópica, cultural y progresista, que trabaja por el advenimiento de la justicia, de la verdad, de la solidaridad y de la paz en la Humanidad. No persigue utopías, sino IDEALES REALIZABLES en el seno de la sociedad humana, en la que vive y trabaja, recogiendo sus anhelos e inquietudes y sembrando en ella sus ideas.

2. Cree en la existencia de sociedades o estados en vías de perfección; su ideal es DINAMICO. Por ello pretende, únicamente, ser FACTOR ACTIVO DEL PROGRESO.

3. Entiende por progreso la constante superación del pasado, para emancipar al ser humano de la ignorancia, del dolor, de la esclavitud y de toda servidumbre material, moral y espiritual, y hacerlo participar en todos los beneficios que puedan proporcionar la civilización, la cultura, la tecnología y los descubrimientos científicos, por medio de una organización positiva de la sociedad."

Como podemos ver, Queridos Hermanos y Hermanas, CIMAS representa un proyecto masónico cabal, que engloba tanto los factores espirituales y materiales del ser humano, como de la sociedad y la humanidad toda. Es un proyecto que se sitúa en las tres instancias del quehacer masónico: en el Templo, en el Parvis (es decir, en la interface entre el Templo y el mundo profano, ligando a ambos) y en el mundo profano propiamente dicho. Por ello es un proyecto innovador y dinámico, por ello está llamando la atención del mundo masónico, que lo ven cada vez más como una referencia, no decimos que en el corto plazo, sino una referencia en ese proceso de refundación masónica que habláramos al comienzo. Si la masonería tiene aun una perspectiva, y si creemos que la tiene y por ello volcamos un esfuerzo de vida en ello, ella deberá pasar, al menos en parte, por algunas de las ideas centrales expuestas en esta Declaración.

Permítanme recordar aun algunos otros de sus propósitos:

"Son sus propósitos trabajar respetando sus antiguas tradiciones, contribuyendo con nuevos ideales de servicio a la humanidad, protegiendo el patrimonio ecológico, y correspondientemente, de nuestro sistema planetario.

Pretende alcanzar sus metas a través de la difusión de sus ideales, la prédica a través del ejemplo, y la acción positiva de sus miembros sobre la sociedad, difundiendo el conocimiento y el espíritu científico y luchando contra la ignorancia.

Reconoce y proclama en su totalidad, la DECLARACION UNIVERSAL DE DERECHOS DEL HOMBRE, aprobada por las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948, y trabaja por favorecer el establecimiento de un ORDEN SOCIAL que garantice tales derechos.

Sostiene que el Estado de Derecho y el Régimen Democrático de gobierno es el que mejor cristaliza la voluntad popular, y aspira a impedir los privilegios, la explotación del hombre por el hombre y la de los pueblos débiles por los pueblos fuertes.

Como toda asociación que aspira a realizar sus fines dentro de la comunidad humana, nada de los que sucede en la sociedad le es ajeno, y no fomenta la neutralidad de sus miembros en ninguno de los temas que atañen a la misma. No es órgano de ningún partido político, agrupación social o centro de poder, pero agrupa en su seno a hombres y mujeres de diferentes posiciones personales metafísicas, filosóficas o ideológicas, dispuestas a estudiar e impulsar un Estado laico, a partir de la enseñanza básica, en beneficio de la humanidad y asegurar así la JUSTICIA Y LA PAZ entre los hombres y entre los pueblos, sin distinción alguna de raza, sexo, color, nacionalidad, etc.

Considerando que las ideas metafísicas son del dominio exclusivo de la apreciación individual, la Institución rechaza toda afirmación dogmática, por lo que no prohibe ni impone a sus miembros ninguna convicción teológica o metafísica.

Proclama los principios de LIBERTAD DEL PENSAMIENTO Y DE CONCIENCIA y se compromete a defender los ideales y las instituciones laicas, expresiones de los principios de la Razón, la Tolerancia y la Fraternidad, que tienen por fin mantener un ambiente de convivencia pacífica, pero que no supone indiferencia ante la diversidad de ideas y creencias, pues la Institución declara que es objetivo fundamental de la misma, la búsqueda de la verdad, para impulsar EL PROGRESO DEL GENERO HUMANO, obstaculizado constantemente por la ambición, la ignorancia y la superstición.

LA FRANCMASONERIA ES MILITANCIA. Concibe la marcha evolutiva de la Humanidad, con arreglo a una FILOSOFIA DE LA HISTORIA que manifiesta su optimismo en el Progreso a pesar de las dificultades y retrocesos que a menudo ocurre en esa dinámica. La Institución tiene carácter de ACADEMIA o Escuela de Pensamiento, para propagar y fomentar dicha filosofía y forjar con ella a hombres y mujeres esclarecidos que impulsen y guíen el progreso social, dentro del espíritu laico.

La Francmasonería ... fomenta la integración económica, política, social y cultural progresiva de los países latinoamericanos, como manera de contribuir a la marcha hacia etapas superiores de unión universal.

Fomenta el espíritu crítico. "

Como Uds. pueden observar, queridos hermanos y hermanas, este es un programa de amplio espectro para un accionar masónico en todos los terrenos de la vida humana, desde el espiritual, pasando por el conocimiento para llegar a la liberación personal, social y humana en su más amplia acepción. Y que representa el espíritu que anima a la nueva masonería, en la medida que, como han podido apreciar, brinda respuestas a prácticamente la totalidad de los problemas por los cuales declina la masonería tradicional

De ahí el carácter moderno, abierto de este programa en cual pueden reflejarse todas las sensibilidades, los masones, y también profanos, de buena voluntad, deseosos de tomar su parte en la construcción de la civilización nueva que pugna por nacer en medio de las incertidumbres del mundo actual.

Porque cuando decimos que estamos trabajando por hacer nacer una nueva masonería para empujar el nacimiento de una nueva civilización que la Humanidad demanda, lo estamos haciendo con el espíritu de los pioneros del siglo XVIII, que construyeron durante dos siglos una civilización humanista para la era industrial. Y, nuestra responsabilidad con el futuro es construir la civilización Humanista de la era tecnológica.

En aquellos años previos y posteriores al mítico 1717, cuando nació en Londres la masonería moderna, gobernaba la Royal Sociaty el científico Isaac Newton, y fue su secretario, Teophile Desaguliers quien realizó el formidable impulso que tuvo nuestra institución. Estos genios, científicos y humanistas dieron impulso a la sociedad civil secular a través de la masonería, y con ello dieron un notable impulso a las libertades individuales, la democracia y en muchos lugares, la síntesis de ambos conceptos, la República.

Hoy comenzamos a vivir otra etapa de la historia muy diferente, donde se nos cambian el sentido de las cosas. Por ello hoy debemos reflexionar sobre los nuevos contenidos de los conceptos, y darles significaciones actualizadas a universales tales como libertad, igualdad y fraternidad, progreso y solidaridad.

Hoy no podemos hablar de progreso social en un sentido antiguo, bien que aun no podemos decir que este concepto de progreso social haya culminado. Cuando vemos lo que pasa en nuestros territorios periféricos, con sus marginaciones, miserias, y falta mínima de respeto por la vida de las gentes, vemos que hay zonas enteras de nuestras sociedades a donde el progreso no ha llegado aun.

Pero, cuando miramos las nuevas realidades tecnológicas y los objetivos en materia de inteligencia artificial, de posibilidad de generar materia viva en un laboratorio, de modificar la estructura atómica del universo, o simplemente la realidad de comunicaciones, de la bio y nano tecnologías, y observamos la brecha impresionante que se expande a velocidad nunca vista entre quienes podrán tener acceso y quienes no, también aparece un nuevo enfoque de las cosas, que nos deben hacer reflexionar acerca de los nuevos mecanismos de control y poder, así cómo de los nuevos senderos por los que transita el progreso social.

Hoy estamos frente a la paradoja de que no hemos podido vencer las fuerzas que se oponían y frenan el progreso social de la era industrial, cuando una avalancha de nuevas problemáticas nos invade. Por ello debemos avanzar por varios caminos y de manera simultánea. Por ello, también les invito, mis Hermanas y Hermanos, a tener también en cuenta este aspecto de la problemática actual. Por que la misma, tiene que ver también con otro aspecto fundamental del quehacer masónico, y que tiene que ver con el carácter de universalidad de su reflexión. La masonería declinante pensaba lo universal en función de los particular expresado por los estado nación en las cuales ellas se encontraban. Hoy, la nueva masonería debe revertir los términos, y pensar desde lo universal para actuar sobre lo particular. Hoy sin cambiar a escala planetaria, es casi imposible cambiar nada a nivel local. Por ello nuestra reflexión debe hoy más que nunca tomar una escala global, nuestro pensamiento debe trabajar para dar respuestas globales humanistas al mundo actual controlado casi solamente por las fuerzas del mercado y las potencias financieras transnacionales. Por ello, está llegando el momento, incluso para nuestra propia institución CIMAS, y a pesar de lo nueva que es, de adaptarse a este nuevo mundo, y tal vez dar un salto adelante en la ampliación de su radio de acción, más allá de nuestro continente, de manera de dar cabida a inquietudes similares que aun no encuentran una manifestación concreta, y que podrían perfectamente canalizarse a través de CIMAS.

Mis Hermanos y Hermanas, les agradezco que me hayan brindado la oportunidad de saludarles y exponerles algunos aspectos distintivos de la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica, así como de los nuevos caminos que se abren a nuestra reflexión.